Nuestro Plan Maestro quería diferenciarse como una alternativa a la geometría racional, creando un paisaje común entre los edificios y el nuevo parque. Para ello, creamos una topografía artificial que, además de unificar todo el conjunto, permitió separar las circulaciones entre peatones y vehículos.
El sistema propuesto se percibió como un recorrido dinámico a través de caminos, plazas y parques; espacios que emergían progresivamente hasta llegar al final del solar, ofreciendo una lectura global de todo el conjunto.