El objetivo principal de la propuesta se centra en recuperar el edificio de la Violeta del barrio de Gràcia respetando la imagen del edificio original diseñado por el arquitecto Jaume Gustà. La propuesta se centra en la reforma interior de la edificación, y es en su interior donde la escalera adquiere un gran protagonismo, creando un recorrido interior que acomoda las diferentes zonas programáticas del proyecto en una especie de promenade que articula todo el edificio. Una vez atravesado el acceso principal desde la calle Maspons, aparece la escalera, que distribuye todos los espacios. La escalera irrumpe en el vestíbulo de forma escénica, saltando de paramento en paramento y generando diferentes perspectivas del edificio.