El proyecto aprovecha el desnivel natural de las calles para crear dos niveles diferenciados. En el primero, se genera una gran plaza que mantiene el carácter identitario del antiguo mercado; en el segundo, se da continuidad a las aceras de las calles vecinas, ampliándolas y permitiendo visualizar la plaza en su conjunto.
Finalmente, se genera una cubierta como elemento icónico, que aporta carácter y singularidad al edificio.