La intervención no modifica la estructura, las fachadas ni las carpinterías exteriores, y se centra en la adecuación funcional de los espacios administrativos existentes.
La propuesta mantiene el acceso principal desde la calle Pintor Fortuny y reorganiza las circulaciones para separar claramente los recorridos de los usuarios del ágora y los de los trabajadores. En planta baja se derriban divisorias para generar un espacio más abierto y diáfano, incorporando el ágora, el office, una zona para bicicletas y patinetes, y espacios de apoyo como la sala de primeros auxilios y lactancia.
En el altillo se redistribuyen las áreas de trabajo, recepción, salas de reuniones y servicios, liberando el espacio para favorecer la luz natural, la ventilación y la relación visual entre departamentos. Las piezas más privativas, como aseos, sala de racks y espacio de limpieza, se sitúan en el centro de la planta para ordenar el funcionamiento general.
La intervención plantea unos espacios de trabajo más flexibles, abiertos y eficientes, adaptados a las nuevas necesidades del equipamiento administrativo.